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martes, 21 de enero de 2014

La guerra del sapo – Fiesta en el cielo (Leyendas criollas, Santiago del Estero)


Opinión:Hola, esta reseña es un poco diferente a las demás, ya que la sinopsis del libro esta en formato de imagen y he publicado solo la primera leyenda del libro y no las dos como hice en la entrada anterior.Ahora volviendo al libro, las dos historias tratan sobre sapos, a las personas que les guste estos pequeños animalitos, estoy segura que les encantara esta historia...
En mi caso, el sapo no me gusta y eso me predispuso mal al leerla. Pero la historia es entretenida y esta bien narrada. Sin mas que decir, me despido hasta el próximo libro.






 Además de los relatos, cada libro incluye información sobre la época, la forma de vida y el medio ambiente de la comunidad.También, en la primera pagina aparecen las imágenes de los personajes principales que nos acompañaran durante la historia. 

Selección y adaptación: Miguel Ángel Palermo 
Ilustraciones: Aldo Chiappe y Alberto Pez 
Páginas: 64 páginas (depende de la edición).


La Guerra del Sapo
El tigre era acostumbrado a ir a tomar agua en un pozo en lo más tupido del monte. Y cuando estaba tomando agua, el sapo, que estaba debajo, y no lo vio el tigre, le dijo:
-¡Epa!, ¡amigo!, no me vaya a pisar. Vea que hay gente.
Le contesta el tigre:
-¡Of!, yo creía que era bosta 'i vaca.
Entonce, el sapo le dice:
-No se burle, amigo, yo le puedo hacer una guerra.
Y áhi no más se desafiaron y se dispusieron a peliar. Fijan día y lugar donde iba a ser la pelea.
Para ese día el tigre había reunido a toda su gente. Eran cuchis305 del monte, leones, osos hormigueros, zorros.
Y el sapo había reunido toda clase de avispas: carán306 coloráu, carán negro, lachiguanas, balas, guancoiro.
Entonce, el tigre fue al campamento adonde iba a ser la batalla. Antes de acercarse mucho mandó al sobrino, a don Juan, a preguntarle al sapo si ya 'staba listo para la batalla. Entonce el sapo le hizo contestar:
-¡Que venga no más!
  —552→  
Y áhi, cuando salió con su ejército, el tigre, al sobrino que hacía como de secretario, centinela, asistente, lo mandaba de trecho en trecho y preguntaba y gritaba:
-¡Mi sobrino!
Y el otro contestaba:
-¡Aquí voy!
Cuando llegaron al campo de batalla ordenan los dos:
-¡Avancen, muchachos!
Y las avispas del sapo se vinieron y se juntaron con la gente del tigre, y los enloquecían. Y locos se revolcaban. Y el zorro no sabía qué hacer. Y el tigre bramaba, y siempre le gritaba:
-¡Mi sobrino!
Y el zorro le gritaba:
-¡Al agua, tío! -había habido una laguna cerca.
Cuando vio el peligro se escondió en el montecito, en medio de los yuyos, y de áhi le gritaba:
-¡Al agua, tío!
Y el tigre no lo oía, hasta que lo oyó y se metieron todos al agua. Y áhi recién se salvaron.
Y ganó así la batalla el sapo.