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jueves, 23 de enero de 2014

Pedro Urdemales y las yeguas voladoras – El conejito ayudante (Leyendas criollas, Córdoba)


Opinión:Hola, sinceramente no tengo nada que decir sobre este libro, solo que no es uno de los mejores de la colección.Lamento que esta reseña sea tan corta, espero que la siguiente sea mejor. Chau
Sinopsis:Hay que tener muchísimo cuidado con este Pedro, que parece tan tonto y es más vivo que todos los que le quieren tomar el pelo. Así ocurre en el primer cuento de este libro, 'Pedro Urdemales y las yeguas voladoras', donde se las ingenia para que una linda tropilla desaparezca como por arte de magia. En 'El conejito ayudante', el segundo relato, uno tras otro van cayendo en los enredos del embrollón, que siempre se sale con la suya.

Además de los relatos, cada libro incluye información sobre la época, la forma de vida y el medio ambiente de la comunidad.También, en la primera pagina aparecen las imágenes de los personajes principales que nos acompañaran durante la historia. 

Selección y adaptación: Miguel Ángel Palermo 
Ilustraciones: Aldo Chiappe y Alberto Pez 
Páginas: 64 páginas (depende de la edición).

I.S.B.N : 9789875762275

Pedro Urdemales y las yeguas voladoras
Martin  Urdemales  era  un  hombre  de campo  que  un día  tras haber recibido  su  sueldo  mensual decide,  al día siguiente, irse para  Colan  Conhué a gastar lo que había ganado y merecía por todo su sufrimiento que le provocaba el trabajo y que poco le gustaba.
Allí  estuvo  una semana de  fiesta.
Después, cuando se iba  le quedaban seis  monedas  de un peso y se preguntó "¿Qué  puedo comprar  con  estas monedas?". Entonces fue  a preguntarle  a Don Manuel  quién  vendía caballos éste  le  respondió  que Cachasu. Fue Martin a la casa de Cachasu y le dijo  si le vendía  un caballo. El vendedor de equinos le dijo que si. Martin le explico que no tenía  plata y le preguntó que  si no tenía trabajo.
El  vendedor le dijo que tenía  chivas  para  cuidar, ante  lo que Martin acepto; hecho el arreglo se fue con  el  patrón para  el campo. Cuando el patrón se fue, Martin soltó las chivas  y se fue para lo de  su vecino  a quien se las vendió. Se fue para el campo que cuidaba, pero antes pasó  a agarrar martinetas, les cortó las alas y metió las martinetas en el corral. Se fue a agarrar el caballo más rápido que tenia el  patrón y partió para el pueblo a avisarle. Cuando llegó -haciéndose el asustado- le dijo que no quería trabajar más:
-Porque una mañana  yo taba matiando y salí a buscar a las chivas y las encerré, .de hay me jui a seguir matiando, despué jui a ordeñarlas  y… baiga susto me pegué pachón  Yo mejor me voy, su campo tá embrujao. Vaiga que me convierta a mí taén.
Y se fue para Comodoro  buscando otro tonto para embromar.
El patrón fue a ver a las chivas y descubrió la mentira. Se fue a buscarlo  pero Martin ya no estaba, ya se había ido, Nadie más supo de él en el pago.