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miércoles, 22 de enero de 2014

Un domingo 7 – El herrero Miseria (Leyendas criollas, La Rioja)


Opinión:Hola, a diferencia del anterior, este libro se convirtió en uno de mis favoritos de la colección. Me gustaron las 2 leyendas, ambas me causaron mucha gracia y comparten un tema en común:LA HUMILDAD.
En la primera leyenda, yo habia escuchado el dicho "ya salio con un domingo 7" pero no sabia que existía una leyenda, asi que fue un descubrimiento en lo personal. En cuanto a la segunda leyenda, tenia una vaga idea de lo que trataba...
Creo que hasta hay un chiste que trata sobre esta leyenda pero no estoy segura.
Bueno, no me queda mas que decir de este libro, asi que me despido hasta el siguiente.
 Chau :)
Sinopsis:Entre cerros y montes, dicen en La Rioja, uno puede encontrarse cualquier día -o lo que es peor, cualquier noche- con una partida de diablos cantores. ¿Será posible caerles en gracia? De eso habla "Un domingo siete", primero de los dos cuentos tradicionales riojanos de este libro. "El herrero Miseria" es el segundo relato, que nos trae las ingeniosas andanzas de un hombre más astuto que... el Diablo. 
Además de los relatos, cada libro incluye información sobre la época, la forma de vida y el medio ambiente de la comunidad.También, en la primera pagina aparecen las imágenes de los personajes principales que nos acompañaran durante la historia. 

Selección y adaptación: Miguel Ángel Palermo 
Ilustraciones: Aldo Chiappe y Alberto Pez 
Páginas: 64 páginas (depende de la edición).

I.S.B.N : 9789875762268

Un domingo 7(Esta es una versión distinta a la que se encuentra en el libro)
Eranse una vez dos compadres, uno rico llamado Cosme y otro pobre llamado Beto; el pobre era tan pobre que a veces tenía que recurrir a la ayuda de su compadre; pero éste era bastante avaro y siempre le ponía miles de "peros" para no aflojarle ni un centavo.
Un día el pobre salió en busca de trabajo pues las necesidades eran muchas y los dinerillos pocos... pero esta vez salió con un rumbo distinto al de siempre.
- "Puede que me cambie la suerte" - pensó y se puso en marcha.
Anduvo hasta casi la oración (crepúsculo) y ya perdía las esperanzas cuando a lo lejos divisó un rancho....
Al llegar comprobó que estaba abandonado y decidió volverse antes de que anocheciera. De pronto sintió que venía gente. El susto lo hizo dar un salto y se escondió en un tirante del techo.
Eran unos paisanos que el nunca vio. Entraron en la casa, prendieron un fueguito y entre vino y vino comenzaron a cantar:
- Lunes y martes,y miércoles tres,jueves y viernes,y sábado seis...
La reunión se iba animando cada vez más y se largaron a bailar, siempre con los mismos versos.
El pobre Beto se divertía de lo lindo pero con el pasar de las horas y siempre la misma canción se comenzó a aburrir entonces cuando los cantores llegaron a "sábado seis", el gritó:
- A las cuatro semanasse ajusta el mes....!
Los hombres pararon de cantar; miraron al lugar desde donde salió la voz y dijeron: - Baje, amigo, ¿que hace allí?...
- Los oí llegar y me asusté.
- No se preocupe compadre, le estamos muy agradecido porque nos ayudó a alargar un poco nuestra canción - y en recompensa le dieron una gran cantidad de dinero en oro.
Al llegar a su casa pasao de contento, Beto le dijo a su mujer que fuera a los de Cosme a pedirle prestado una balanza para medir las onzas regaladas.
Cosme, intrigado por el pedido, untó un plato de la balanza con grasa con la intención de que un poco de lo que fuera pesado quedara en el plato. Al regresar el aparato, notó que en la grasa había polvo de oro y fue inmediatamente a lo de Beto y le preguntó:
- ¿De donde has sacado oro?
Mientras Beto le contaba, Cosme planeaba hacer lo mismo para ampliar sus arcas; y así lo hizo... fue al mismo rancho, se trepó en la misma viga y llegaron los gauchos cantores que prendieron fuego y descorcharon los vinitos y entonaron:
- Lunes y martes,y miércoles tres,jueves y viernes,y sábado seis,a las cuatro semanasse ajusta el mes...
La repetición del canto empezó a impacientarlo y cuando llegaron a "sábado seis" pegó el grito:
-¡Falta domingo siete!
Los paisanos enardecidos bajaron a Cosme de la viga y en cuanto empezaron a propinarle una paliza, éste logro zafar y salió como alma que lleva el diablo.

La historia se propagó como un secreto a gritos y así cuando alguien dice algo inoportuno se exclama: "¡ya salió con un Domingo Siete!".

El Herrero Miseria
Éste que era un viejo que tenía una herrería, pero era tan pobre que todo cuanto encontraba llevaba a su herrería para cuando le fuera útil. Como era tan juntador de cachivaches se le denominaba Herrero Miseria.
Un día Nuestro Señor salió a conquistar almas acompañado de San Pedro. Iban acompañados en un burro. De repente éste pierde la herradura. Entonces San Pedro le dice a Nuestro Señor:
-Ahí hay una herrería, vamos a pedirle al herrero que le coloque la herradura al burro para poder continuar viaje. Llegaron y cuál no fue el asombro de los dos viajeros cuando pasaron a la herrería. Todo era miseria. El viejo herró al burro y cuando terminó los viajeros le pidieron precio, a lo que el viejo respondió que no valía nada.
-Bueno -le dijo Nuestro Señor-, para retribuir su generosidá le concederé tres gracias. Pidamé lo que quiera.
Entonces San Pedro corrió procurando colocarse detrás de Nuestro Señor, para hacerle seña al herrero que pida el cielo. El viejo no le hacía caso y pidió lo que a él le pareció mejor.
La primera gracia: «Que todo el que se siente en la silla de su casa no se levante más sin su permiso».
-Concedida -dijo Jesús.
-«Que todo el que suba en su nogal que se quede pegado hasta que él lo mande a bajar».
-Concedido -dijo Jesús.
-«Que donde él se siente, nadie lo haga levantar».
Una vez concedidas las tres gracias, los viajeros siguieron su camino.
Un buen día llegó a la casa de Miseria el diablo mayor a llevarseló. El dueño de casa estaba muy ocupado y por eso le dijo al visitante que se sentara hasta que termine el trabajito. Pasó un rato y el diablo cansado de esperar quiso pararse para irse y no pudo; estaba pegado a la silla. Entonces Miseria le dijo:
-Si prometes no volver más a molestarme te dejaré ir, de lo contrario, allí permanecerás pegado.
El diablo prometió no molestarlo, y así pudo salir.
Después vinieron otros diablos a quererlo llevar a la fuerza, pero Miseria tranquilamente les dijo que era necesario llevar provisión y les dijo que fueran al nogal a juntar nueces. En el acto obedecieron y se pusieron a comer nueces. Una vez hartos quisieron bajar y no pudieron, pues estaban pegados. Entonces el herrero les hizo prometer que se irían de inmediato para dejarlos bajar. Así lo prometieron y se fueron.
Cuando Miseria murió y se fue a golpear la puerta del cielo, sale San Pedro. Reconoció en seguida al herrero y dice:
-¿Qué buscás, viejo?
Fue a consultar al libro de las obras buenas y aprovechando que la puerta del cielo quedó abierta, el viejo Herrero entró y se sentó rápido en la silla de San Pedro.
Cuando San Pedro volvió a decirle a Miseria que no estaba anotado, lo encontró muy sentado en su silla...
Disjustado fue a darle parte a Dios, y Nuestro Señor le dice:
-¿Y qué, no recuerdas la tercera gracia que pidió Miseria? Ahora, Pedro, si Miseria se sentó, no hay quien lo haga levantar...
Así el viejo se quedó en el cielo sin haberlo pedido directamente.