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viernes, 14 de febrero de 2014

El pueblo encantado

Opinión: Hola, este libro es muy especial para mi porque fue el primer libro extenso que leí sola. Es un libro maravilloso, lleno de magia y fantasía. Además, las historias que componen el libro están llenas de suspenso, emoción y por sobre todas las cosas...aventura. Los diálogos son muy divertidos y llenos de genialidad. Las ilustraciones son asombrosas y acompañan el momento exacto de la historia. Por ultimo, cada narración deja hermosas enseñanzas para los niños. Bueno, me despido hasta la próximo libro. Chau :)
Sinopsis: Julián y Laura son dos simpáticos niños que, gracias a una frutas mágicas, pueden hacerse chiquitos y así visitar a los graciosos habitantes de El Pueblo Encantado para compartir con ellos todas sus increíbles aventuras. Vive con nuestros amigos sus emocionantes hazañas pero... ¡cuidado! no pruebes las frutas mágicas porque podrías hacerte tan pequeño como los personajes de El Pueblo Encantado...
Datos del libro
Colección: El pueblo Encantado
Editorial: Hemma (Bélgica/1993)
Edad recomendada: A partir de los 3 años
ISBN: 970-607-627-1
Ilustraciones: C. Busquets
Texto: A. Lopez y Renee Rahir
Traducción. Ma. del Pilar Ortiz L.
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 132
El libro incluye los siguientes cuentos(también existe la posibilidad de adquirirlos por separado):
* Las frutas misteriosas
*El oso salvador
*El viaje en globo
*Una noche en la feria
*La visita de los amigos del bosque
* Un espectáculo increíble
*Los bromistas atrapados
*Peligro en el bosque
Nota: no lo tengo en formato digital, solo en físico

miércoles, 12 de febrero de 2014

Lluvia de buñuelos – El príncipe Lagarto (Leyendas criollas, Corrientes)


Opinión: Hola, la verdad es que por unos problemas técnicos no había podido actualizar antes. Bueno, llegamos al ultimo libro de la colección y en lo que a mi respecta uno de los mejores. Me gustaron ambas historias por igual, tienen un ingenio y una picardia que hacen muy placentera la lectura.Por un lado la primera historia nos relata las aventuras de una pareja de viejitos y la segunda es una pareja donde el amor y la magia son los ingredientes principales pero ambos relatos comparten la característica que la mujer juega un rol fundamental.Sin mas que decir, me despido hasta el próximo libro.
Sinopsis:Una lluvia de este tipo no es cosa que se vea todos los días. pero parece que hubo una viejita en Corrientes que supo cómo producirla. Al menos, esto es lo que dice el primer relato de este libro. En el segundo, "El príncipe lagarto", acontecimientos mágicos y sorprendentes se producen en un castillo de una gran monarca de un reino remoto. No falta el suspenso, ni la picardía ni la gran imaginación de los correntinos. 
Además de los relatos, cada libro incluye información sobre la época, la forma de vida y el medio ambiente de la comunidad.También, en la primera pagina aparecen las imágenes de los personajes principales que nos acompañaran durante la historia. 

Serie: Cuentos y leyendas de la Argentina 
Selección y adaptación: Miguel Ángel Palermo 
Ilustraciones: Aldo Chiappe y Guillermo Arce 
Páginas:64 (depende la edición)
ISBN: 978-987-576-229-9
Nota de autor: en caso de querer la primera leyenda, la tengo en formato digital. En el comentario dejen su correo electrónico y se las mandare.

El Príncipe Lagarto
Que había una vez un Rey que hacía diez años que era casados, y la señora tuvo un nene, pero bicho. Que era un lagarto. Le salió un lagarto. Pero ella se murió de sentimiento. Entonces ante ella de fallecer, ella le encargó al esposo que tratara de criar al hijo. Después al hijo le llamaban el Príncipe Lagarto. Bueno... Dice, después, que el padre, el Rey, empleó una ama. Ese ama se murió. No lo llegó a criarlo todo. Dos amas mató. Después, la última que le crió, ella se puso pezón de hierro, y ésa le crió.
Después, cuando pasó los año, él se quiso casar. Y un señor muy rico tenía tres hijas. Y el Rey lo hizo casar con la mayor. Y ella se murió de miedo. Y lo hizo casar con la del medio y también murió de miedo. Y entonces se casó con la menor.
El Príncipe Lagarto era un lindo hombre encantado, y cuando se iba a acostar, se sacaba ese cuero, la capa de lagarto que tenía.
Y el Príncipe se acostaba siempre en la oscuridad y la señora no lo conocía en forma de hombre.
Después, apareció una viejita hechicera y le dijo a la señora del Príncipe Lagarto que si ella quería conocer al marido, ella le iba a decir lo que ella tenía que hacer. Y la señora acepto. Entonces le dijo que para descubrirle la belleza de él, ella tenía que pedir un fogón con brasa, como diciendo que ella tenía   frío. Que ella se hiciera la dormida. Cuando él se durmiera, que ella tenía que poner esa cáscara de lagarto en el juego. Pero tenía que ser lejos, que él no tomara el olor, pero la viejita no le dijo eso a la señora. La señora echó al juego el cuero de lagarto ahí cerca.
Y se quemó el cuero. Entonces, él se despertó por el olor del cuero, y le dijo:
-¡Qué me hiciste, mi señora! ¡Que faltaba sólo treinta días para desencantarme!
Entonces le dijo que él se iba a una ciudad y que nunca más volvía, a la ciudad Que va y no vuelve -ése era el nombre. Y que era muy lejos. Y salió y se fue.
Entonces ella, al otro día, ella cerró el palacio y se fue atrás de él, en su busca.
Caminó mucho. Tanto andar se encontró en la casa del sol. Y salió la madre del sol a encontrarla. Y le dijo qué andaba haciendo. Y ella le dijo que andaba atrás del marido que se había ido a la ciudad Que va y no vuelve. Entonces la viejita le dijo que tal vez el hijo conociera esa ciudad, pero que el hijo era muy malo, que cuando llegara la iba a fundir a ella. Entonces ella le dijo que la escondiera en una parte que no le diera el sol.
Bueno... Llegó el sol, malo con la madre. La madre le dijo que se calmara, que debía de ser cansancio o hambre, o sé, porque se ponía malo. Era porque se daba cuenta que llegó alguien a la casa de él. Entonces él llegó malo, y lo agüenó la madrecita de él. La madre le cebó mate, se sentaron en la mesa y ella le sirvió comida. Y ya se abuenó el sol. Entonces ella le pregunta al hijo, qué él haría si se encontrara una persona extraña en la casa de él. Y él le contestó que la amaría como la amaba a ella. Entonces la viejita le sacó a la señora que le tenía escondida y le presentó al hijo, al sol. Entonces el sol le preguntó qué ella andaba haciendo. Entonces ella le contó que andaba en busca del esposo que se fue a la ciudad Que va y no vuelve.
Entonces el sol le contestó que él andaba en toda parte pero que no sabía esa ciudad. Que la que podía saber era la luna. Que él se encargaba de llevarle a la casa de la luna. Ante de salir le dio un regalo el sol, que era un traje muy hermoso, un traje de sol.
Llegó a la casa de la luna. La luna le dijo lo mismo, lo que le había dicho el sol, que no sabía. Y le dijo que el que podía  saber era el viento. Y la luna le regaló otro traje muy hermoso, un traje de luna. La luna le llevó y le dejó en casa del viento.
Llegó en la casa del viento. Salió una viejita, la madre del viento, a decirle que el hijo era muy malo, que cuando llegara se iba a enojar. Y ella le decía, que la escondiera. Y la viejita la escondió.
Y llegó el viento, y llegó malo. Y la tenía a la viejita para todos lados, mal. Y él sentía que había algún extraño en su casa. Hasta que lo conformó la madre y se quedó bueno. Entonces, después que quedó bueno, le sacó a la señora de donde le tenía escondida. Entonces ella sale y le pregunta si él no sabía de la ciudad Que va y no vuelve.
El viento le contestó que él recién llegaba de esa ciudad. Entonces ella le pidió por favor que le llevara a esa ciudad. El viento le dijo que sí, que le llevaba. Y el viento le regaló un mortero de oro con una gallinita y unos pollitos de oro que hablaban. Él la puso en una sillita de oro y la tapó todo para que no le ahogara, y la levantó y la llevó en esa ciudad. La largó en un palacio donde ella iba a vivir.
El Príncipe vivía en frente, en otro palacio. Ya 'taba por casase con otra princesa. Él no sabía nada que ella era la que 'taba en ese palacio.
En la mañana ella se levantó, se puso el traje del sol, y se sienta en el balcón. Entonces vio la criada de la novia del Príncipe, esa niña que tenía un traje nunca visto. Entonces va y le cuenta a la novia y le dice que le compre al traje, que era muy lindo para cuando ella se case.
Entonces la novia del Príncipe le hizo traer el traje, si quería venderle. Y la señora le contesta que ella no vende por ninguna plata. Que si ella le da permiso para hablar con el novio una noche, ella le regala no más el traje. Entonces la novia del Príncipe Lagarto le contesta a la criada que no faltaba más, que viniera hablar con el novio de ella. Entonces la criada le dice que eso no es nada, que la deje no más que vaya, que ella le va a dar anestesia en el café, él se duerme y no oye nada lo que ella le dice. Entonces la novia, por tener el vestido tan lindo le dijo que sí.
Entonces a la noche la criada le dio café con anestesia al Príncipe y se durmió. Vino la señora y le habló toda la noche. Le decía que él la perdonara, que ella le quemó el cuero del lagarto por culpa de esa vieja mala que vino al palacio. Y le decía todo lo que había sufrido por buscarle. Toda la noche se pasó llorando sobre la cama de él, y él no se despertaba. Hasta que llegaba el día y ella tenía que retirarse de ahí.
Al otro día la señora vistió el traje de luna y se sentó en el balcón. El traje de luna era más hermoso que el traje de sol. Entonces la criada le vino a decir a la novia que esa señora tenía un traje tan hermoso, que se lo tenía que comprar para cuando se case.
Entonces la novia le hizo traer el traje, por cualquier precio. Ella le contestó que no le vendía por plata. Que si ella le da permiso para hablar con el novio una noche, ella le regala. La novia no quería pero la criada le dijo que no era nada, que ella le vuelve a dar anestesia y el Príncipe no sabe nada. Y le dijo que sí. Y ella recibió el traje de luna.
Y esa noche fue la señora y volvió a decirle todo al Príncipe. Y lloró toda la noche, y el Príncipe no se despertó. A la madrugada se fue ella muy triste.
Al otro día la señora sacó la gallinita y los pollitos de oro y el mortero, y se sentó en el balcón. La gallinita y los pollitos hablaban y se movían de un lado para otro.
Entonces la criada de la novia le dijo que esa cosa tan preciosa la tiene que comprar para su casamiento. Y le trajeron a la señora y ella contestó lo mismo. Entonces la criada dijo otra vez que eso no era nada, que ella le ponía anestesia en el café y el Príncipe se dormía hasta el otro día y no oía nada. Y la novia dijo que sí por interés del mortero, de la gallinita y los pollitos de oro.
Entonces ya era la tercera noche. Y esa tarde la escolta del Príncipe le dijo si él no oía lo que decía esa señora, que venía a pasar la noche con él, que daba lástima como lloraba y lo que ella le decía y que él no contestaba nada. Y entonces el Príncipe se sorprendió y dijo que la quería ver. Y entonces la escolta le dijo que no tomara ese café que le traía la criada, que quién sabe si en ese café no le ponían anestesia.
A la noche, él no tomó el café. Él hizo que tomó, pero después echó todo. Entonces llegó la señora y conversaron allí, y la reconoció, pero quedó como que ella no era nada de él.
Entonces al otro día hizo un banquete en la casa de la novia para casarse. Entonces la invitó a la señora.
Entonces se sentaron en la mesa. Pusieron una frutera de toda clase de fruta. Y al que iba a ser su suegro nunca comía manzana porque no le asentaba. Entonces el Príncipe le preguntó que por qué no comía manzana. Y le contestó que él no comía manzana por que le iba hacer mal. Entonces el Príncipe Lagarto le dice:
-Si usted no come la manzana porque le hace mal, yo no puedo casarme con su hija porque acá la tengo a mi señora a mi lado.
Entonces, de sentimiento, se matan todo de la familia, y se quedan ellos dueños de todo. Él ya 'taba desencantado.

Y así ella tuvo premio porque anduvo mucho peligrando la vida.